Imagina un dinosaurio que vende su cueva, pero nadie llega a comprar. ¿Por qué? Porque el dinosaurio hablaba en rugidos complicados y nadie entendía que su cueva era la más cómoda y segura. La moraleja del cuento es sencilla: si quieres vender, habla en un idioma que otros entiendan. Así como el dinosaurio aprendió a decir «Aquí vive el mejor refugio», tú puedes hacer que tu web hable claro y atraiga clientes. Y recuerda, no necesitas un rugido fuerte, solo un mensaje claro.






