Imagínate un dinosaurio tratando de usar un sitio web complicado y lento. Seguro que no aguantaría mucho. Lo mismo pasa hoy con tus visitantes. Un diseño web debe ser tan ágil como un velociraptor y tan claro como un T-Rex que no sabe de confusiones.
Para que tu web no sea un fósil, dale velocidad, claridad y contenido que susurren a los usuarios: “Esto sí funciona”. Eso hará que dejes de ser un dinosaurio digital y comiences a dominar la era online.





