Imagínate tu publicidad como un dinosaurio en la era moderna: si solo muestras sus huesos (las características del producto), nadie entenderá qué tan poderoso es realmente. Vender solo las partes técnicas es como mostrar un esqueleto sin vida. Para sobrevivir en un mercado competitivo, tu publicidad debe transmitir el movimiento, la fuerza y la utilidad real—eso es vender el valor, no solo el objeto. Así como el dinosaurio no se movía solo con huesos, tu comunicación necesita más que datos, requiere emoción y conexión real para atraer y mantener clientes.






