Imagina a un dinosaurio tratando de diseñar una página web: no tiene talento ni idea, pero sigue intentando. Cada día juega con sus trucos, hasta que sin querer crea algo genial. La clave para nuestro dino es la constancia, no el talento. Así que si un dinosaurio puede divertirse aprendiendo, nosotros también podemos lograr grandes cosas siendo constantes y disfrutando el camino.





