Imagínate que tu marca es como un dinosaurio: si no tiene colores vibrantes y rasgos definidos, parecerá un T-Rex desinflado. Un diseño simple y sin personalidad puede hacer que tu marca parezca débil y poco memorable, como un diplodocus despistado en un mundo de velociraptores. Pero no te preocupes, con algunos toques estratégicos puedes convertir ese dinosaurio aburrido en una bestia impresionante que todos recuerden.





